01
Aug

Olva Viza

...recibe el Premio Joan Ramón Mainat de manos del FesTVal 2018.

 

Ha cubierto los eventos deportivos más importantes a nivel nacional e internacional, con especial cariño las Olimpiadas de Barcelona '92. Su labor al frente del Informativo de Antena 3 le valió un Premio Ondas. La periodista catalana compagina su participación en 'Gente despierta', de RNE con 'La Ventana' en la Cadena Ser. Y en Septiembre viene a Vitoria-Gasteiz a recibir el reconocimiento por su trayectoria. Hablamos en ella.

 

 

El FesTVal te da el prestigioso Premio Joan Ramón Mainat, ¿cómo sienta?
Mainat es un icono. Yo nunca he trabajado con él en Televisión Española, porque los de informativos éramos como muy tristes, muy secos. Pero yo le veía y veía a la gente que trabajaba con él y su capacidad me parecía… Y siempre le tuve un cariño y una admiración enorme, todo lo que hacía lo hacía bien y lo hacía con la gente feliz. Yo siempre digo que lo importante no es dónde trabajas, sino con quién. Y él fue un hombre inmenso.

De ahí que el FesTVal le diera su nombre a sus Premios.
Normal. Me pareció que era un premio que quien lo consiguiera, podría estar muy orgulloso. El festival nació cuando yo ya dejé de hacer televisión y he felicitado a muchos amigos porque les han dado el premio. Pero nunca pensé que me lo darían a mí. Yo encantada.

Fuiste una de las primeras mujeres dedicadas al periodismo deportivo, ¿te costó entrar?
No, para nada. Yo entré porque Mercedes Milá había dejado el programa de deportes que hacía en Barcelona para irse de reportera a Informe Semanal. Y un compañero mío de facultad que trabajaba allí me dijo "oye, que hay una vacante". Y a mí ni se me había pasado por la cabeza trabajar en Deportes. Al día siguiente me dijo "oye, que te concerté una cita con el director del programa y no te has presentado. Deberías venir". Y por deferencia fui. Y al día siguiente empecé.

"Todo lo que hacía Mainat lo hacía bien y lo hacía con la gente feliz."

Dices que hay una involución del papel de la mujer en los medios, ¿a qué te refieres?
De nuevo, lo importante no es dónde trabajas, sino con quién. Y quienes formaban el equipo de TVE Barcelona era gente normalmente joven, pero había también veteranos, pero con la mentalidad abierta. Allí lo importante no era el género. Las mujeres éramos una novedad, pero se nos daba la misma oportunidad que a un tío. José María Casanova, Sergio Gil, Pedro Ugarte, Quique Gasch eran tíos con los que no tuvimos problemas.

¿Y con los deportistas?
Tampoco. No hay nada que iguale más que un micrófono, una grabadora o un papel y una pregunta bien hecha.

¿Y ahora no es esa la realidad?
No, sigue siendo la misma. Afortunadamente eso creció, en la facultad había muchas mujeres que querían ser periodistas deportivas y de repente fuimos muchas, pero no era ninguna la que decidíamos cómo lo hacíamos, porque eran todo tíos. Entonces, sí ha habido criterios machistas en la distribución de las tareas. Lo que pasa es que, afortunadamente, entre el volumen de mujeres que empezábamos a hacer eso, no hay un paso atrás. Han dejado una huella, son referentes para mujeres y para hombres.     

¿Y entonces?
Sí, hay una involución en algunos criterios, cuando ha decidido gente que no tiene una mentalidad todavía depurada. "Vamos a enviar a la guapa a que haga la entrevista a este, que seguro que le dice que sí". Esto ocurre. Pero el espacio que ha conquistado la mujer en el periodismo deportivo es excelso.

2018 es el año del Mundial de Rusia, ¿cómo viviste tú el de España ’82?
Fue el primero grande que conté, pero yo estaba en plató, de modo que no iba a los estadios...

¿Y cómo has visto a la Roja en esta ocasión?
Descolorida. Hay ciclos y circunstancias que aceleran los finales de ciclo. Y la novela con ingredientes tan enloquecidos podía haber acabado en milagro o en una lógica. Mucha pena.

Diez años más tarde, tuviste un papel destacado en las Olimpiadas de Barcelona ’92. ¡Menuda responsabilidad!
Yo era el binomio perfecto. Profesional, barcelonesa... que esto ocurra en tu casa no pasa todos los días. Necesitas la energía y te haces transfusiones de energía para estar ahí.

¿Qué fue lo más emocionante?
Por supuesto la ceremonia de inauguración. Rebollo, la voz de Inka Martí y de Constantino Romero la tengo grabada en mi cabeza como un sonido delicioso. Ellos hacían la megafonía.

Todo un lujo.
Y tanto. Y lo más emocionante para mí fue cuando te dicen desde control de realización "5 y hablando" y tú dices "buenas tardes, bienvenidos a los Juegos Olímpicos de Barcelona". Cuando dices eso y entra la voz de Fredy Mercury y de Monserrat Caballé… son unos segundos casi mágicos. Y cuando vi que el pebetero se prendía me pareció que aquello era maravilloso. Tenía la innovación, la creatividad, el riesgo y la sencillez de un estilo de ser, lo que había Cataluña en ese momento.

"El espacio que ha conquistado la mujer en el periodismo deportivo es excelso"

Después presentaste los informativos de Antena 3.
Al apagar la antorcha me fui a Madrid, a dirigir y presentar el Informativo de las tres de Antena 3.

Cambiaste los deportes por la información general.
Y cambié la vida. Era dejar mi ciudad, era dejar todo. Primero mi empresa, Televisión Española, porque yo la sentía como tal, porque había sido mi casa durante 15 años. Allí había empezado y había crecido. Mis compañeros, mi familia, mi otra casa, mi perra, mis paisajes… todo. Siempre pensé que me iba para un año y fueron 18. Ha sido una etapa maravillosa de mi vida.

¿Viviste algún momento 'Trágame tierra'?
Cuando estás presentando informativos te traga la tierra constantemente. Hay una escotilla debajo de la que eres muy consciente. Sobre todo en el informativo de las tres, que tú crees tener cerrado a las 14:40 h. y a las 14:55 h. el mundo ha cambiado.

¿Y qué haces?
Se da patada a la escaleta y con cierta asiduidad hay muchísima improvisación. Además eran momentos muy tremendos, con los atentados de ETA, con el 11-S, pasaban muchas cosas… En aquellos momentos, claro, te traga la tierra, más de una vez. Yo no había leído un CUE en mi vida.

¿A no?
No, hasta que llegué a Madrid. Es más, yo pregunté si podía hacer los telediarios sin leer el CUE. Y me dijeron que me dejara de bobadas, que en cuanto descubriera cómo es eso, me sentiría reconfortada y es verdad. Pero hay veces en que el CUE se va a negro.

¿Y entonces?
Pues para eso hay que tener muchas hostias y haber desarrollado la capacidad de que la cara de imbécil no se te note mucho.

Ja, ja, ja... Tras 11 años tus compañeros te despidieron con aplausos, ¿cómo te sentiste?
Era una sensación muy agridulce. Era una cosa que no esperaba. Cuando dije "hasta siempre" y vi que toda la redacción arriba… y recordaré siempre un pasillo que hicieron hasta la salida de Antena 3, compañeros que no eran solo de informativos, compañeros de empresa, de programas… me hicieron un pasillo mientras yo salía. Esa es una imagen que me dio muchísima fuerza, que me unió todavía más a ellos. Al poco de irme yo vino el ERE y lo sentí el carne propia. Me fui a estar con ellos, porque yo quise mucho a mucha gente allí.

Te llevaste muchos amigos y el Ondas que te dieron en 1995. Te sabría a gloria.
Estaba en la peluquería del gimnasio tiñéndome los pelos. Eran mis primeros tintes. Y llamaron por teléfono de Antena 3 al teléfono de la peluquería, entonces no había móviles. Y dejé el teléfono lleno de tinte.

Ja, ja, ja...
No entendía nada de lo que me estaban diciendo, no me lo esperaba. Llevaba 3 años haciendo el informativo, aún no me había atrevido a soñarlo. Estaba en una fase totalmente primigenia de aspiraciones. Estaba aprendiendo. Y cuando me lo dijeron la verdad es que me puse muy nerviosa. Fue muy excitante. Porque era un premio que daban a la gente que yo admiraba. Serrat, Jordi González, Fernando Delgado, Celine Dion... tanta gente increíble. Y yo estaba en primero de todo… bueno, estaba empezando segundo.

"Soy una tía sin redes y que no ha visto nunca 'Juego de tronos', ya me puedes catalogar."

Pasaste de la televisión a la radio...
Yo no había hecho en mi vida radio, pero me llamó Pedro Piqueras, que le habían hecho director de Radio Nacional y me ofreció la Mañana. Yo le dije "no, Pedro, yo no estoy preparada para hacer eso. Yo no he hecho nunca radio. Y no voy a hacer la mañana, yo a las ocho de la mañana no soy nadie." Me llamó a las horas. "¿Y la tarde?" Entonces eso ya me gustó.

¿Y cómo fue?
Estuve tres años, fantásticos. Los dos primeros por la tarde, que me lo pasé como una enana y el último año por las mañanas. Yo siempre me tengo que tragar mis palabras… a las ocho de la mañana tuve que ser alguien. La radio me cambió el metabolismo.

También has estado en 'Marca'.
Sí, nueve años, haciendo las entrevistas de las páginas centrales de los domingos.

Internet a puesto patas arriba los medios tradicionales, pero a ti te pone…
A mí me encanta. Creo que no hay nadie que se dedique al Periodismo y no esté enganchado a Internet. Me encanta bucear en Internet y aprender a distinguir el grano de la paja, lo bueno y lo malo. Yo soy digital, así como mi marido es papel puro.

¿Y las redes?
No soy nada de redes sociales, cero, adoro la invisibilidad… Yo soy una tía sin redes y que no ha visto nunca 'Juego de tronos', ya me puedes catalogar. Esa tía es rara.

"Respecto a Cataluña, creo que todo el mundo tiene derecho a decir lo que le gustaría ser de mayor."

¿Cómo ves las cosas por Cataluña?
Al menos parece que corre por aquí el aire últimamente... Creo que los medios de comunicación tenemos mucho que ver en los climas. Yo siempre he creído que hay que escuchar las opiniones de todo el mundo. Y hay que valorarlas. Imponer por un lado y por el otro solo lleva al cataclismo.

¿Y después de hablar?
Yo no sé qué puede surgir de los diálogos, de las distensiones, pero creo que todo el mundo tiene derecho a opinar, a decir lo que le gustaría ser de mayor. Estarás o no de acuerdo, hay formas de decir, hay formas de convencer. Yo creo mucho en la seducción. Unos u otros tienen que seducirse, pero no podemos convertir esto en un "por mis cojones no" o "por mis cojones sí". Si en tu casa uno de tus hijos te dice "me voy", tienes que decirle "hijo, ¿qué pasa?¿qué te falta?¿En qué he fallado? Vamos a hablar…" Yo creo en esa lógica muy primaria, muy atávica. Y desde luego, no despreciar a nadie. Pero también que nadie se extralimite.

Háblanos de tus proyectos.
Estoy encantada con Carles Mesa, en el equipo de 'Gente despierta', de RNE. Hay que dormir poco, pero somos líderes de audiencia, perdóname. Una cosa… Este verano también estoy en 'La Ventana', con Roberto Gómez, como el año pasado.

 

 

ZAPATERO Y RAJOY DE GUARDAESPALDAS

Moderaste el segundo debate electoral entre Zapatero y Rajoy, ¿qué aprendiste de aquello?
¡Ufff! Prevalece lo que yo quise que ocurriera. Llevármelo como una experiencia en mi mochila, una experiencia absolutamente insólita e inesperada. Un recuerdo que tengo grabado fue estar en un cuartito a oscuras, cuando tú sales con ellos dos detrás y te pones en el escenario para que los fotógrafos capten la imagen, había un silencio… Oscuridad y un silencio… ¡acojonante! Ellos, por supuesto, no se hablaban. Y yo ahí delante de Zapatero y Rajoy.

¡Vaya panorama!
Sí, pero entonces les dije "señores, no sé qué pasará ahí fuera, pero yo les quiero dar las gracias por hacer esto que me parece que es muy sano que ocurra". Y ellos muy formales, "gracias, gracias". Y añadí "Ah y un favor, vamos ahora a salir los 3, llevo un tacón de 12 centímetros, no he llevado un tacón en mi vida, por favor, hagan de guardaespaldas."

¿En serio?
Sí y entonces ellos se empezaron a descojonar y cuando les estaban haciendo la foto uno decía "pues a mí aquí me nombraron secretario general..." y el otro decía "pues a mí lo mismo..." Todo entre labios. Eso fue chulo.

Conseguiste que se relajaran.
Sí, sí. Se sentaron y antes de empezar le dice Rajoy a Zapatero "pues ayer estuve en León en un mitin. Estaba lleno, ja, ja, ja…" Y Zapatero le decía "¿Ah sí? Bueno, bueno…" Estaban hablando distendidamente. Les tuve que callar para empezar el debate...