Gonzalo de Castro

...presenta 'Idiota' el próximo 2 de Junio en el Teatro Principal de Vitoria-Gasteiz.

 

Terminó la carrera de Derecho para luego sumergirse en el mundo de la interpretación. Tras curtirse en el teatro, alcanzó la popularidad de la mano de la serie televisiva '7 vidas'. El actor madrileño se encuentra de gira con una obra que presenta al dinero como el gran reclamo, "el amo de este Planeta que nos hemos inventado". Un texto de Jordi Casanovas que trata sobre la demolición de la persona. Nos lo cuenta.

  

 

En  'Idiota', tu personaje se somete a las pruebas para superar la situación que lo rodea, ¿te has sentido tan al borde del precipicio alguna vez?
Muchas veces, sí hombre. 'Idiota' plantea muchas cosas, cuestiones abiertas. Es la peripecia de un hombre que quiere resolver con un golpe de suerte a ver si le dan un dinero para poder salir de una vida… Cuenta que estamos todos un poco atrapados en una realidad. El que no es con un crédito es con un préstamo y el que no, con lo que dijo, con sus palabras.

¿Y eso?
Al final uno no es dueño de lo que dice. Siempre hay una mano invisible que maneja tu vida... Cuánto libre eres, cuánto libre crees que eres. En fin, todo esto muy bien pautado por el autor, Jordi Casanovas. Es una historia muy bien escrita y sobre todo muy interesante.

Carlos se ve analizado psicológicamente, ¿te sientes identificado con sus respuestas?
Sí, claro. Date cuenta que al final es un texto contemporáneo muy pegado a tierra, a la realidad que vivimos, pues evidentemente uno no puede escaparse de ciertas respuestas que en el fondo en alguna ocasión de tu vida has vivido.

Un título cuanto menos llamativo...
Sí, es un título que parece que promete carcajadas y lo que ocurre es que es una comedia disfrazada de thriller, que va tomando una dirección que el público va entendiendo que esto de risa no tiene nada. Es una demolición de una persona.

¿Qué sentimientos predominan en la obra?
El miedo, la angustia, la desazón, la desolación, el pánico, el abandono, todo. Toca muchísimos palos porque en el fondo el ser humano no es más que un manojo de nervios per se.

"El dinero te pone de rodillas. Puede demoler tus principios y hacer contigo lo que quiera."

¿Cuál es la respuesta del público?
La función gusta mucho allí donde vamos. El aplauso es un aplauso cerrado y certero. Yo creo que el teatro tiene dos funciones: una entretener y otra hacer reflexionar. 'Idiota' es una función que te hace reflexionar. Te vas con una pregunta a casa, con una pregunta incómoda. Porque llega un momento en el que uno se ve reconocido en el personaje. Todos somos ese señor y todos somos ese individuo. Y es que en ocasiones todos nos metemos en auténticos laberintos en la vida de los cuales es complicado salir. Es una función muy de ahora, muy pegada a la realidad de este país y muy pegada a la realidad y a la pesadilla que pasa mucha gente a día de hoy.

El texto es de Jordi Casanovas y la dirección de Israel Elejalde.
Enorme actor, buen amigo. Yo creo que tenemos delante un director en ciernes muy interesante, con un bisturí muy potente… 'Idiota' es la segunda función que ha dirigido Israel y te puedo decir que lo hace de manera absolutamente brillante. Yo lo respetaba y lo respeto absolutamente como actor y ahora lo respeto mucho más como director, porque creo que tiene mucho que decir.

¿El hecho de que sea actor le facilita la dirección?
Él tiene un profundo respeto por el actor. Hay directores que tienen una distancia, porque no están en el escenario nunca. Israel lo hace y lo hace muy solventemente. A la hora de darte indicaciones, de dirigir él entiende el lenguaje, conoce las debilidades de los actores, nuestros miedos, nuestras angustias, porque él las padece y en eso evidentemente se agradece porque tiene un violín estupendo.

Se pone en vuestra piel.
Claro y eso está muy bien porque conoce muy bien el paño. Lo ha hecho muy bien y estoy francamente sorprendido.

Tu personaje se hace unas pruebas psicológicas por dinero, ¿tú que serías capaz de hacer por dinero?
Yo de momento trabajo por dinero, como todo el mundo. Es una de las cuestiones que plantea esta función, que no todos tenemos un precio.  Pero lo que sí es cierto es que el dinero te pone de rodillas. Puede demoler tus principios y hacer contigo lo que quiera. El dinero, ese vil metal que todos seguimos, tiene un azúcar y una seducción con poca resistencia frente al cual todos sucumbimos. También trata de esto la función, porque el señor, al final, pretendía ganar un dinero para tapar agujeros, y deudas y cosas, pero el dinero es el gran reclamo y es el gran amo de este Planeta que nos hemos inventado.

"En el fondo el ser humano no es más que un manojo de nervios per se."

¡Poderoso caballero Don Dinero!
Ja, ja, ja... Sí, señorita.

Antes de sumergirte en la interpretación estudiaste Derecho. ¿te ha ayudado en tu carrera como actor?
La carrera de Derecho te da información sobre la vida y muchos saberes para lo doméstico, para lo administrativo de lo que es nuestra existencia. Te da un conocimiento más que suficiente para valerte en este mundo. Tengo un buen recuerdo de la universidad y de los años que pasé como estudiante, pero también en algunos personajes evidentemente me ha valido y he tirado de ello, claro que sí.

"Pasar de la comedia a la tragedia en una réplica fue un reto para mí, pero me lo pasé muy bien."

Has hecho teatro, cine y televisión, ¿con qué te quedas?
Con el teatro, siempre. El actor que se siente como tal lo que le interesa es poder medirse en las tablas. La expresión más noble de un actor es el teatro y te puedo contar que no hay un lugar mejor para sentirse en este oficio que un escenario. Un escenario te da algo que no te da nada más, que es el respeto del público, el silencio, el dominio del texto y saber además, que tienes un maná que es el aplauso del público, que solo lo percibes en el teatro.

Das el salto a la fama con '7 vidas', ¿cómo lo recuerdas?
Pues hombre, estupendo. Yo estaba primero como Ayudante de Dirección, venía de hacer teatro en Argentina y '7 vidas' fue una posibilidad de salir en la pequeña pantalla, de entrar en el domicilio de la gent. Lo que te da la televisión es la popularidad, siempre que el favor del público te la concedan. A mí me la concedieron, estoy muy feliz y aquí sigo todavía.

Con 'Doctor Mateo' te consagraste en la pequeña pantalla. ¿Cómo fue la acogida de la gente de Lastres?
Estupenda. Aquella gente se quedó maravillada. Date cuenta de que Lastres era un pueblo que no conocía nadie y hoy te puedes imaginar lo que es.

Has interpretado decenas de papeles, ¿con cuál te has sentido más identificado?
El que más me ha llenado, me ha gustado defender, por la magnitud del personaje y porque las palabras que decía las escribió nada menos que Don Ramón María del Valle-Inclán, fue Max Estrella, de 'Luces de Bohemia'. Tuve la fortuna y el privilegio de defender al personaje dramático español por autonomasia, en el Centro Dramático Nacional. 'Luces de Bohemia' marcó un antes y un después.

"Al actor que se siente como tal lo que le interesa es poder medirse en las tablas."

¿Y el personaje más complicado?
El más complejo y el que más me exigía en el escenario, porque había que hacer muchos giros en la interpretación, fue un Harold Pinter que dirigió Mario Gas. Yo hacía el personaje de Roote, un doctor medio chalado en 'El invernadero'. Un texto complicado, muy pautado, muy ágil, muy rápido de decir que exige mucha cintura. Pasar de la comedia a la tragedia en una réplica fue un reto para mí pero me lo pasé muy bien.

¿Cómo se prepara un papel así?
Pues empollarte mucho el texto, sabiéndotelo muy bien y entregarte al director, porque no hay nada mejor que un actor que se entrega a un director y que el director o directora sepa muy bien a dónde va y qué quiere. Mientras esto esté seguro y esté garantizado los actores tenemos que confiar en el director. En este caso Mario Gas se entrega sin red, se tira sin red. Y trabajar mucho, claro.

Has trabajado con Animalario, ¿qué te ha aportado?
He colaborado dos veces con ellos y estupendamente bien. Yo tengo un gran respeto por Animalario, por Nathalie Poza, Willy Toledo… Seguimos siendo buenos amigos y espero que podré continuar colaborando con ellos.

AMANTE DEL VINO Y LA VIDA

No es la primera vez que vienes a Vitoria-Gasteiz.
¡No hombre! Vitoria me encanta. Tiene una gran plaza, un estupendísimo teatro, unos magníficos bares para tapear, tengo grandes amigos allí.

¿En serio?
Sí, siempre que vamos al Norte, Vitoria es una plaza que se tiene y se debe hacer. Será la sexta o séptima vez que voy al Teatro Principal con distintas funciones y estoy feliz.

Y nosotros encantados de que vuelvas.
Me gusta mucho estar por allí y perderme después de la función a tomar una cervecita, porque nos la ganamos...

Después de ponerte al límite, ¿te vas a ir de cañas con tu compañera?
Ja, ja, ja... Elisabet Gelabert es una actriz enorme que es la otra parte de la función, el otro 50 por ciento. Ella es quién representa realmente esa institución que nunca vemos, esa mano negra que dirige nuestra vida y que en la obra está encarnada en esta doctora un poco siniestra.

¿En el fondo otra víctima?
Sí, ella también es víctima de toda la trama. Y te puedo decir que Vitoria nos espera con cariño y para mí es un auténtico placer y un honor volver a esa ciudad a la que tanto me gusta ir.

Seguro que de Lapuebla de Labarca, donde te dieron tu peso en vino, también guardarás buen recuerdo.
Fui con mi amigo Javier Cámara. Nos dieron vino para dos años ja, ja, ja... Que yo ya me lo he bebido a mi salud y a la de todos. A mí el vino me gusta, me gusta la vida y me lancé y aquello fue estupendo, fue una experiencia muy bonita.