Jon Sistiaga

...recibe el Premio Mainat del FesTVal por una carrera entregada al periodismo.

Con solo 16 años redactaba los horóscopos en 'La Voz de Euskadi'. Tres décadas más tarde se ha convertido en uno de los reportejos imprescindibles de este país. Especialista en guerras y conflictos, augura la vuelta a un periodismo honesto, honrado y serio. Algo que él mismo promueve desde 'Tabú', su programa en Movistar+, que a finales de año presentará su nueva temporada. Nos lo cuenta.

 

 

¿Cómo surge en ti el gusanillo del periodismo?
Siempre he querido ser periodista y con 16 años estaba llevando ya el café a la redacción de un periódico que había en frente del bar de mi tío. Antes de empezar la carrera, mi tío me enchufó ahí, en 'La Voz de Euskadi' y así empecé, haciendo los horóscopos.

¡Qué fuerte!
Sí, sí. Y luego ya fui haciendo otras cosas de deportes, cosas sueltas, que si balonmano del Bidasoa, que si un partido del Real Unión, de Irún… y cositas así.

Con el tiempo saltaste a las trincheras. ¿No te podías estar tranquilito en la redacción?
Bueno, he estado muchas veces tranquilito, ¿eh? Te generas unas imágenes de determinados periodistas, documentalistas, etc. que estamos todo el día de viaje, todo el día por ahí. Pero yo creo que un buen trabajo tiene siempre detrás mucha labor y muy buena de producción, de documentación, de estar mucho delante del ordenador, de buscar historias, de hacer muchas llamadas y de leer mucho libro. Luego ya te vas al terreno, al lugar. Pero bueno, sí que es verdad que soy un culo inquieto.

En 1999 te detienen en Serbia. ¿Temiste por tu vida?
Sí, claro. Temí más durante el momento de la detención que después. Porque al conocerse ya la detención y aparecer en la televisión serbia como un prisionero de guerra, dices "ahora solo queda que igual te caigan cuatro hostias o que esto dure más tiempo de lo normal".

"En la Guerra de Irak por primera vez como periodista viví la sensación de que éramos escuchados."

Solo, dices...
Sí, pero ya temer por mi vida no. El problema es cuando te detienen, te interceptan unos paramilitares, te pasan a los militares y éstos a la policía política de Milosevic y en ese tránsito es cuando dices "hostias, es que cualquiera de éstos por venganza o por sobrados, te crujen y les da igual, y se fuman un puro".

La Guerra de Irak marcaría un antes y un después en tu carrera. ¿Qué aprendiste de aquello?
Yo no diría que aprendí más de lo que había aprendido en otros conflictos. La lección que yo saco es que fue una guerra donde por primera vez como periodista viví la sensación de que éramos escuchados, de que no era solo un reportero perdido en una guerra que no le importa a nadie y que impacta de vez en cuando con una crónica que manda desde allí.

Algo había cambiado.
Sí, había una ansiedad en la sociedad española por saber qué estaba pasando en el día a día. Y algunos de nosotros éramos los que lo estábamos contando. Más lecciones no tuve. Ya me había pasado tener experiencias trágicas, el que murieran compañeros, el que sucediera más o menos cerca de mí. Eso ya lo había vivido. Sí que es verdad que tuvo especial notoriedad en aquel conflicto, porque todo se retransmitió en directo. Y aún así hubo muchas cosas que pude, de alguna manera, esconder del directo.

¿Esconder?
Sí, por pudor y porque sabía cómo funcionaba un poco la comunicación... Pero bueno, nada que no hubiera aprendido en otros conflictos. En Palestina, en Irlanda, en Kosovo, en Colombia...

Entonces le tocó a José Couso, pero te podía haber tocado a ti.
Es un riesgo que ya tenía asumido. Lo que no pude controlar es la notoriedad que tuvo aquel suceso, por ser una guerra retransmitida en directo y con especial importancia para la sociedad española porque estábamos, de alguna manera, implicados. Pero compañeros fallecidos en otros conflictos o que a mí me hubiera podido pasar en Kosovo, en Colombia o en la propia Palestina, que también fui herido, era algo que yo sabía que podía pasar y que yo ya tengo y tenía asumido como parte de este trabajo.

Va en el "cargo".
Eso es. Si tienes un accidente de coche mientras vas al trabajo la mutua te cubre el accidente. Pero si vas a una guerra, a un conflicto sabes que cualquier cosa te puede pasar. Allí vives en el accidente, tu trabajo es el accidente.

¿La familia no te dice "déjalo"?
Bueno, la familia siempre quiere que vaya otra persona. La familia espera que sea la última vez. Mi madre siempre me dice "oye, ¿pero no hay otro? Siempre tienes que ir tú..." Pues a lo mejor no había otro en ese medio de comunicación en el que estaba. Y yo me encontraba preparado física, pero sobre todo psicológicamente.

Hay que ser muy duro.
Todo el mundo puede tener su primera guerra, porque le toca, porque le apetece, por descarte, porque se ofrece… pero enseguida cuando estás allí sabes si serías capaz de aguantar otra vez ese estrés. Y estás en el peligro con la idea de que tu familia lo está pasando peor que tú. A ver si puedes volver. Yo sabía que podía volver. Pese a lo que me ocurrió he vuelto a ir a conflictos.

"Mi madre siempre me dice "oye, ¿pero no hay otro? Siempre tienes que ir tú..."

Sarna con gusto...
Sí, pero las prioridades familiares o tu propia vida profesional te va llevando hacia otros terrenos. También es verdad que yo viví una época de explosión de las coberturas de guerra. Tampoco me he considerado nunca un reportero de guerra. Sí que me tocó acudir a un montón de guerras en un momento en el que la inmediatez de los medios de comunicación permitía que se mandaran a periodistas a cubrir conflictos a cualquier lugar del mundo. Hasta que la crisis económica y la era de Internet desactivó todo ese mundo.

Se acabó lo que se daba.
Claro. Nadie quería asumir los costes de mandar  a alguien allí, los costes posteriores de que igual no volviera, indemnizaciones, etc. y que Internet mató todo esto, de alguna manera.

¿En qué sentido?
Cualquiera con un móvil está transmitiendo todo lo que ocurre en cualquier parte del mundo. Sólo tienes que transmitirlo de manera adecuada con profesionales locales. Ya no es tan necesario tener a alguien en el terreno. Las noticias vienen por sí solas. Por Twitter, por Instagram…

Todo eso ha sido una revolución que lo ha cambiado todo. ¿Cómo ves la televisión española en la actualidad?
Apenas la veo, ja, ja, ja… quiero decir que veo la televisión de manera muy selectiva. Vivo en las plataformas digitales prácticamente y ya solo acudo a las televisiones generalistas a través de plataformas para ver lo que me apetece exclusivamente. Creo que las televisiones se han dado cuenta del cambio de paradigma, aunque todavía no lo quieran reconocer. Y vivimos un poco como vivían antes. Pero creo que en 5 o 10 años el paradigma de visionado de la televisión en España y en cualquier lugar habrá cambiado.

"Con los titulares rápidos te conviertes en uno más al frente de esa gran verdulería digital que es Internet."

Hay quien se resiste al cambio.
Sí, las televisiones tradicionales todavía siguen viviendo del público tradicional, del segmento mayor de 60 años y del segmento entre 40 y 60 años que por vaguería, etc. no han dado el salto a una plataforma. Pero a ver cómo va a sostenerse una televisión en abierto si la puedes ver desde una plataforma digital evitando todos los anuncios, que es de lo que viven. Y sin la necesidad de un 'prime time' o que tu serie favorita la echen a las tres de la mañana, cuando la puedes grabar o verla cuando quieras. Yo creo que el cambio es brutal.

¿Cuáles son los retos del periodismo 4.0.?
Hay algunas ideas. El 'Guardian', por ejemplo, decidió apostar por dos o tres informaciones al día en vez de un montón. Es decir, huir del clickeo rápido al que está acostumbrado el periodismo español y mundial, que busca titulares rápidos en los que si puede existir la palabra teta, cojones, muerte o celos, mucho mejor, porque vas a buscar el clickeo rápido.

Tremendo.
Sí, eso es pan para hoy, si llega para comer hoy y desde luego, hambre para mañana, porque no es un público fiel. Alejas a la gente que de verdad quiere saber y entender cosas. Te conviertes en uno más al frente de esa gran verdulería digital que es Internet.

Así, sin paños calientes...
Sí, pero hay buenas señales de que el periodismo puede volver a ser lo que era hace muchos años. Un lugar de encuentros, de análisis, un lugar donde encuentras ideas, donde encuentras información sosegada, reposada y contrastada. Yo confío en que el periodismo va a volver.

Optimista, entonces.
Sí, el periodismo se ha alejado durante muchos años. O hemos hecho que la sociedad se aleje del periodismo, porque lo ha hecho como el culo. Pero creo que cuando se pase esta ola y mucha gente tenga varios disgustos por creerse informaciones que llegan por cadenas de Wasap, volverán a la necesidad de tener una información de la que no puedas dudar.

Viviste los años duros de ETA y has tocado en tema en tu carrera. ¿Qué fue lo peor?
Como todos los periodistas en Euskadi que nos dedicábamos a hacer nuestro trabajo hubo un momento, a partir de mitad de los años 90, en que dejamos de poder hacer periodismo, porque perdimos la mitad de nuestras fuentes.

Explícate.
Todos los que teníamos fuentes en la izquierda abertzale o en las cercanías de ETA las perdimos porque fuimos automáticamente declarados enemigos de la causa vasca, fuimos declarados "txakurrak" de la pluma. Por tanto eso hizo que dejáramos de hacer bien también nuestro trabajo, al menos como solían enseñarnos, de hablar con los dos lados y contrastar las fuentes.

No sería fácil...
Pues no. El otro lado nos desdeñaba y además nos insultaba, nos amenazaba y nos mataba. Es casi imposible hacer entender ahora aquellos años duros. En Euskadi hubo un terrible naufragio ético, porque gran parte de la sociedad vasca fue demasiado condescendiente con la violencia de ETA, hasta que ese monstruo que muchos habían animado o que habían visto de lejos o concierta gratitud, al principio incluso, o cierto apoyo, se convirtió en indomable e intentó disparar contra todos los lados. Euskadi ha sido una anomalía política en Europa en los últimos 50 años y una falla ética sin ninguna duda.

"En Euskadi hubo un terrible naufragio ético, porque gran parte de la sociedad vasca fue demasiado condescendiente con la violencia de ETA."

Ha pasado un año de su disolución. ¿Qué cambios valoras más?
Ahora es un momento en el que se puede hablar, se pueden contar las cosas, porque ha pasado cierto tiempo, porque no hay amenazas directas para hablar de las cosas y porque nadie se siente hoy amenazado más allá de la vergüenza y porque tienen que aflorar todavía muchas historias y muchos comportamientos amorales.

¿Vas mucho por Irún?
Todo lo que puedo. Acabo de estar en las fiestas de mi pueblo.

¿En qué andas metido ahora?
Seguiremos con 'Tabú', en Movistar +, que lo presentaremos a finales de año.  E intentaré seguir con 'Black metal', porque es un formato muy cachondo que me divierte mucho. Mola ir por el mundo hablando de grandes temas sociales desde la óptica de la música.

 

ASIDUO DEL FESTVAL

Recibes el Premio Mainat de manos del FesTVal, ¿cómo sienta?
Es un reconocimiento de la gente de la profesión, de la tele. Y lleva el nombre de alguien que hizo mucho por la tele y lo hizo siempre bien… yo encantado.

No es la primera vez que vienes al certamen, ¿cómo lo valoras?
He ido varias veces. Fui una vez a recoger un premio de la crítica de un programa que tenía, hace bastantes años. Y luego me invitan casi todos los años, a veces puedo ir, otras no. A veces vamos a presentar nueva temporada del programa de la cadena en la que esté. Pero vamos, me invitan todos los años y voy encantado.

Lo disfrutas, vaya.
Sí. Me parece que es un festival que transmite más allá del hecho de premiar programas. También tiene un cierto contenido en el que los profesionales del mundo de la televisión hablamos de nuestra profesión, nos encontramos en entornos amables. Aunque sea el hall del hotel en el que coincides. Pero ves más allá de las carreras, los navajazos por la audiencia o tal, ¿no? Se organizan también muchas mesas redondas que están muy curiosas, porque te sirven para charlar, para debatir y para reflexionar.

También podéis disfrutar de la gastronomía de nuestra tierra. En Rioja Alavesa tenemos uno de los mejores vinos del mundo, ¿brindamos?
Claro, a mí ponme un buen Valdelana... También se está haciendo un txakoli estupendo en Bizkaia y tenemos un txakoli en Fuenterrabia cojonudo, pero yo soy más de tinto.