Eusebio Poncela

...presenta  'Esto no es La Casa de Bernarda Alba' en el Festival de Teatro de Vitoria.

 

No es la primera vez que se topa con un texto de Lorca en sus más de cinco décadas de carrera. Eusebio Poncela ha sabido ponerse en la piel de una Bernarda Alba sobria y exagerada en unos tiempos complicados para los actores. Sin nadie que le intimide y bajo las directrices de Carlota Ferrer, este vallecano se sube a las tablas del Teatro Principal el próximo 19 de Octubre para defender un discurso feminista. Nos lo cuenta.

 

 

Llegas a Vitoria-Gasteiz protagonizando 'Esto no es La casa de Bernarda Alba'. Háblanos de la obra.
Es una de las Bernardas más sobrias que se han podido ver. Más tremenda y exagerada. La verdad es que a mí el papel no me resulta difícil. Sé que es muy difícil y he oído comentarios de gente que lo ha hecho, como Nuria Espert, que se les hace un poco cuesta arriba. ¡A mí para nada! Me parece que es como un guante, como un traje que me puedo poner.

¿Te sientes identificado con Bernarda?
Identificado no. El texto está tan bien escrito que transciende los géneros, como 'Hamblet' de Shakespeare, que también podría ser una mujer o un hombre, porque los textos van más allá del género. Eso sí, no hay esta cosa peyorativa de acercarnos a lo femenino porque eso es una gilipollez, lo hacemos desde los hombres. Entonces el eco que describe las palabras, la función, es algo sorprendente.

Ocho intérpretes masculinos  bajo las órdenes de una directora y coreógrafa femenina, Carlota Ferrer. Esto no es muy habitual, ¿verdad?
Es bastante poco habitual. De hecho Carlota Ferrer es feminista al cien por cien. Incluso hay un texto final en la obra que yo le digo a Carlota que es una arenga, es bastante insólito. Creo que este montaje es uno de los más interesantes que se puede ver en el panorama teatral ahora mismo.

"Este montaje es uno de los más interesantes que se puede ver en el panorama teatral ahora mismo."

Cuéntanos, ¿cómo es la coreografía?
Podemos leer el texto de Lorca tal cual, sin versionar, pero de pronto está en combinación con unos bailes que son por una parte un poco estridentes, una cosa española de toda la vida, y por el otro lado, Carlota es bastante innovadora. Ella dice que es una clásica y yo creo que es innovadora.

Lleváis ya un año cosechando éxitos con este espectáculo.
Cosa de la que uno se alegra mucho, porque es duro....

No cabe duda de que es una de las obras más esperadas en el Festival Internacional de Teatro de Vitoria-Gasteiz.
Ha sido una suerte. A veces haces cosas que están muy bien, que tienen un fundamento impresionante y en cambio el espectador es el que no las acepta. En este caso no ha sido así.

Una buena experiencia dentro de tu dilatada trayectoria, entonces...
Pues mira, sí. Una de las mejores compañías con las que yo he tenido la suerte de trabajar ha sido ésta. Es una maravilla ver a la gente más jovencita. Después de las primeras reticencias pienso que son una maravilla, unas joyas.

Cuando grabaste 'Los gozos y las sombras' estaba el propio Torrente Ballester supervisando la grabación. ¿Intimida tener al autor del texto vigilando el trabajo directamente?
Yo me intimido más bien poco. Debe ser una cosa de carácter y también porque los primeros diez años de mi vida fueron en un barrio bastante bravo.    

Vallecas, ¿verdad?
Sí y no sé por qué, pero yo no me intimido con nadie. Por otro lado, con Carlos Deza, mi personaje en 'Los gozos y las sombras', me pasa como con Bernarda. Es como si te pruebas un traje y de pronto te lo calzas a la perfección. Yo no me identifico con Carlos Deza ni con Bernarda, pero en cambio son personajes que al calzártelos te quedan perfectos. Entonces yo tenía esa seguridad y Torrente era un señor muy amable conmigo. 

En tu trayectoria profesional, que ya es larga, has vivido muchos momentos, ¿cuál es el que más te ha marcado?
Pues sobre todo lo que más me ha marcado han sido los fracasos que he tenido. Los errores te marcan el camino a seguir para hacerlo bien. Si tienes un éxito de gran calibre te deja marcas en el suelo para saber cómo tienes que hacer lo próximo, pero las marcas para hacer una buena carrera están quizás en los errores, en las meteduras de pata.

Muy buena reflexión.
Toma nota.

"Con los materiales siempre he tenido mucho cuidado, sino el arte interpretativo se va al carajo."

Aunque ya habías hecho otros papeles, podemos decir que entraste de lleno en el cine con 'Arrebato' y 'Operación Ogro', las dos en la misma época. ¿Cómo cambió tu carrera en aquellos momentos?
Mmmm... Fueron los años setenta, cuando yo empecé en el cine. No sabría decirte, eran oportunidades en las que todo tiene que ver, por lo menos en mi caso. Yo venía de Guipuzcoa, de cosas así un poco bravas, cuando Gillo Pontecorvo me vió e intuyó algo. Él ya había elegido el actor para su película, pero no sé qué vio y prescindió del actor que tenía y yo hice el papel. Y luego con 'Arrebato'… es que Ivan Zulueta y yo éramos vecinos y amigos, teníamos un estilo de vida bastante parecido.

"Las marcas para hacer una buena carrera están en los errores, en las meteduras de pata."

¿Qué significa para ti?
Para mí es una persona que dejó una huella muy grande. Fue amigo mío pero sobre todo, yo comulgaba muchísimo con su tipo de discurso. Me gustaba mucho todo él. Cómo hablaba, cómo se desenvolvía, los errores, los aciertos pero sobre todo el artista impresionante que era con sus carteles. Yo logré hacer dos películas con él y ha sido una suerte.

Años más tarde trabajaste con Almodóvar, ¿cómo fue aquella época?
Pues con Almodóvar unos días llovía y otros hacía sol...

Es difícil llegar a la cima.
Los talentos están ahí pero empiezas a indagar un poquito y la cosa está muy jodida. Ya sé que es un tópico lo que voy a decir, pero hay gente que son huecos, que no tiene ningún valor y están ahí dando el coñazo y trabajando sin parar. Y luego esta gente, que son maravillosos, y están trabajando un poco y viendo cómo terminan el mes. Hay cada vez más actores, más competencia, más guarrerías y zancadillas.

 

INQUIETO Y  VACILÓN

Cine, teatro o tv, ¿con cuál te quedas?
Con el material que corresponda. Yo siempre he sido bastante mirado para el material. A veces me he equivocado y otras no he tenido más remedio que hacer una cosa, porque soy sentimental y me la ofrecía un amigo. Yo siempre he tenido mucho cuidado, sino el arte interpretativo se va al carajo y también la trayectoria. Estar trabajando durante cincuenta años y en el top también lleva lo suyo.

En los últimos años te hemos podido ver en algunas de las series más exitosas. ¿Renovarse o morir?
Sí… ¡qué sé yo! Soy un inquieto. Quise ver equipos nuevos, porque he estado mucho en Argentina, soy un poco perezoso, vivo en un pueblo y soy misántropo. A veces tengo que acercarme y ver qué se está haciendo y hacerlo. Afortunadamente llevo 50 años trabajando, la gente me sigue llamando y ya está. Las series que hice tienen muchísima tentación y que a mí me divierte mucho hacerlas, si te digo la verdad.

Te va la marcha...
Estoy acostumbrado a hacer películas, donde el ritmo es más artesanal, pero como tengo esta vitalidad milagrosa todavía me adapto bien a la velocidad de las series. Por supuesto, voy maravillosamente preparado con muchas horas de trabajo, no es que vaya e improvise. ¿Sabes lo que pasa?

¿Qué?
Que tengo muy buen humor. Ahora, no me preguntes porqué, pero la gente cambia. Voy con buen humor, con el trabajo preparado y tengo ya una sabiduría con los años… ¡Ya no es que no me intimide nadie sino que vacilo a todo el mundo! Entonces me lo paso bien trabajando.