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Aug

'El Pele'

...abre el ciclo Flamenco del Siglo XXI el sábado 3 de Febrero en Vitoria-Gasteiz.

 

Con apenas 15 años Manuel Moreno Maya recorría los tablaos de Córdoba para sacar adelante a su familia. Cinco décadas más tarde preside grandes escenarios con la hondura que solo puede dar el ejercicio del oficio. La pena del cante jondo de este andaluz inspiró al mismo Alberti y sedujo a figuras de la talla de Camarón, Morente y Vicente Amigo. Ahora el público de la capital alavesa puede disfrutar de su entrega.

 

 

Llevas 50 años sobre los escenarios. Se dice pronto…
Pues sí, la verdad es que desde mis comienzos ha llovido mucho. Y ha habido mucha fatiga, pero también mucha alegría. El flamenco no son solo penas, como los cantes por soleá, que trasmiten tristeza. Y las letras se van renovando poco a poco...

¿En qué sentido?
Ya no hablan tanto de que mi madre ha fallecido, que si mi mujer me ha dejado... Yo las últimas letras que estoy haciendo hablan hasta de los astronautas...

Hay que ver cómo ha cambiado el mundo del flamenco en estas 5 décadas…
De eso no tenemos nosotros la culpa.

¿A qué te refieres?
La culpa la tienen las discográficas. Universal, por ejemplo, el flamenco no lo quiere ni ver. Quiere niñas guapas, que canten como canten, que les da exactamente igual... Y el flamenco, siendo una de las culturas más antiguas y más ricas, que me disculpen todas las demás, pues no lo quieren, porque dicen que no vende.

¿Y tú que dices?
Pues que no vende porque ellos no lo promocionan. No están por la labor. Yo he sido Disco de Oro cuando estuve con Sony y toda esta gente y apoyaba el flamenco. Pero ahora...

Vamos a hablar de cosas más amables. Buenos amigos te han hecho un concierto de homenaje. No faltó Miguel Poveda, Arcángel, Dorantes, Eva Yerbabuena y María Toledo. ¿Cómo fue?
En esta vida, en este mundo, venimos de vacaciones, y más tarde o más temprano, se sabe cada uno quién es. Y si siembras vientos vas a recoger tempestades.

"Este morenillo chiquitillo de Córdoba va a hacer todo lo posible por dar un trozo de su corazón en Vitoria, en cada tercio por soleá."

¿Y tú qué siembras?
Yo me he dedicado casi toda mi vida a sembrar cariño, a sembrar amor, a participar en eventos a favor de niños que necesitan un trasplante, madres que tienen problemas con un hijo preso... yo siempre he estado ahí. Y ahora estoy recogiendo lo que he sembrado.

Sería bonito.
Claro. Los compañeros han querido hacerme un reconocimiento, que no un homenaje, porque a mí los homenajes no me gustan. Los reconocimientos se tienen que hacer en vida. Que lo vea la persona. Cuántos compañeros se han ido y no lo han reconocido siquiera, nada absolutamente. Una pena.

¿Por ejemplo?
Me hubiera gustado que los viejos de los que nosotros bebimos se hubieran enterado de que el flamenco hoy en día es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

¿Tú en qué crees, Antonio?
Yo no creo en los flamencólicos. Yo creo en lo que siento, en lo que hago, en lo que canto, en lo que expreso. Yo creo en los aficionados. Yo no creo en una persona, tanto hombre como mujer, que esté en un conservatorio porque haya estudiado cuatro libros. Yo creo en el sacrificio de cada día. El flamenco, toda la vida de Dios, se aprendió en la calle, escuchando a los viejos.

Y tú los has escuchado.
¡Vaya!Mira, antes teníamos que andar cientos de kilómetros para escuchar a un cantaor y hoy le das a una tecla y lo tienes todo. Eso es comodidad. Y yo he hecho muchos kilómetros estudiando discos de pizarra… Hoy lo tienen muy fácil, pero se está equivocando a la gente. No se puede estudiar una carrera con cuatro libros. "Yo soy Catedrático de Flamencología", dicen. ¡Pero qué me estás hablando!

Estás indignado...
Mira, Mairena no tenía título, Camarón no tenía título, Paco de Lucía no tenía título… Ninguno de todos los grandes han tenido título de conservatorio, porque no existía. Han estudiado en la calle. Y yo llevo 50 años en lo alto de un escenario y no tengo un papel que diga que yo soy profesor o maestro.

Pero lo eres.
Tampoco quiero que me llamen profesor o maestro. Maestro me lo llaman mis compañeros, que son los que tienen que darte ese título. No verás a ningún compañero mío que no me llame por maestro.  

Abres el ciclo Flamenco del Siglo XXI el 3 de Febrero, ¿qué vas a ofrecer al público de Vitoria?
No lo sé. Yo nunca sé lo que voy a cantar.

Pues el Niño Seve, que te acompaña a la guitarra, tiene que volverse majara…
Bueno, es que es así. ¿Tú sabes cómo van los aficionados a ver al 'Pele'?

¿Cómo?
"A ver 'El Pele' lo que nos ofrece hoy". Yo lo único que les puedo decir a los aficionados es que no se pierdan el concierto, que hagan todo lo posible por ir, porque merece la pena. Seguro que lo que se van a encontrar es bueno.  

"Yo he sido Disco de Oro cuando estuve con Sony y toda esta gente apoyaba el flamenco. Pero ahora las discográficas solo quieren niñas guapas".

Danos al menos una pista.
Se van a encontrar un trocito del corazón de una persona que ama el flamenco, que sufre, que tiene mucha alegría. Un buen cante por soleá lo van a tener, un buen cante por seguidillas lo van a tener, una buena malagueña, un abanico de fandango… Yo estoy a disposición del público, de la afición que me pida "¡Manuel, hazme esto!" A mí no se me caen los anillos por darle a la afición lo que le apetezca en ese momento.

Cita obligada para los aficionados, entonces.
Claro. A los flamencos de Vitoria, decirles que no se pierdan el concierto. Que este morenillo chiquitillo de Córdoba va a hacer todo lo posible por dar un trozo de su corazón en Vitoria, en cada tercio por soleá.

La afición al flamenco en Vitoria va creciendo poco a poco.
Sí, creo que hay mucha gente ilusionada por escuchar el flamenco. Y les pido que crean en el flamenco y que crean en mí, porque yo ahora mismo soy el flamenco. Y lo mismo que en su día llevaban a Enrique, Enrique era un baluarte del Festival de Jazz de Vitoria, les digo a los organizadores que a mí me encantaría pisar un día ese escenario.

Sería todo un lujo.
Claro. No por nada, sino porque no se perdiera ese espacio que dan en el festival al flamenco. Que no se perdiera. Que lleven un poco de flamenco, que me lleven a mí, que me encantaría. Enrique adoraba a este momento de jazz.

Has compartido escenario con mitos como Camarón, ¿cómo lo recuerdas?
Camarón bautizó a mi niña.

¿Ah sí?
Sí, fue mi compadre. Empezamos una carrera juntos, Enrique Morente, Camarón y yo. He estado en el 90 por ciento de las grabaciones de Camarón. Muchas cosas de las que tiene son composiciones mías. Y tengo muchas vivencias...

Cuéntamos alguna...
Tuvimos una pequeña anécdota en Bilbao, en el Arriaga, hace más de 30 años. Estábamos abajo, en la cafetería, durante los ensayos, Tomate, Vicente, Camarón y yo. Y nos subimos en el ascensor para irnos al hotel, porque actuábamos al día siguiente y un hombre oriental le dice a Camaron "bambino malo". Nosotros extrañados. Pero efectivamente se puso malo por la noche y tuvieron que llevarlo al hospital. Y yo me tuve que encargar del concierto.

¿Y cómo fue?
Muy bien. La gente gritaba "¡olé, olé!".

Has sido pareja artística de Vicente Amigo.
Vicente y yo fuimos algo muy importante en el mundo de la música. Fuimos y somos, porque nuestra relación no se ha acabado, tanto la amistad como artísticamente. Lo que pasa es que yo grabo cuando creo que tengo algo que decir. Yo no soy de los que sacan un disco todas las semanas. Y tampoco pasa nada porque no se grabe. Lo importante es que la gente vaya a tus conciertos, porque hoy los discos no se venden. Hoy no es como antes, que vivíamos de los 'royalties'. Eso no existe ya.

"Un 'pele' es un niño travieso, un niño que ha vivido la vida antes de tiempo."

En 2004 fuiste nominado al Premio Grammy Latino al mejor Álbum de Música Flamenca por tu disco 'Canto', grabado precisamente con Vicente Amigo, ¿cómo lo viviste?
Con satisfacción, con alegría. Es lo que te estaba diciendo. Antes, se le daba importancia al flamenco. Y estar nominado a los Grammy Latinos con un canto por soleá es una cosa importante.

Quién te lo iba a decir de chico, cuando recorrías las calles de Córdoba, sus tablaos, sus ferias…
Bueno, era una forma obligada de buscar la vida para sacar la casa para adelante. Yo era el mayor de los varones. Los padres tiraron cada uno por un lado y me tocó a mí. Y gracias a Dios que pude hacerlo. Yo no sé todavía quién soy ni me interesa. No sé si soy bueno o soy malo cantando.

Pero encima del escenario, ¿con qué disfrutas más?
Yo disfruto con la gente, con el público, viendo la cara de satisfacción de una viejecilla o un viejecillo que me miran...

Has conseguido crear nuevos modos expresivos en alegrías, tangos y bulerías, a los que imprimes un sello moderno y personal, ¿dónde encuentras la inspiración?
Encuentro la inspiración porque a las siete y media de la mañana, muchas veces me llama Arcángel o Poveda y me dicen, "Maestro, ¿todavía estás estudiando?" Y les digo "claro, esto no se aprende nunca. Es como la guitarra o como la bicicleta."

¿Cómo estudias?
Poniéndome cosas. Escucho 200, 300 estilos de soleá. Los meto en un saco, lo muevo y siempre sale algo. O a lo mejor te tiras 3 o 4 años sin hacer nada. Tienes 4 o 5 folios partidos… yo soy de los que utilizan todavía el lápiz y el papel. Pero algo siempre sale y al final, algo ha salido. Le van a poner como 'Soleá del Pele'. Para mí es un honor tener un cante por soleá, como la 'Soleá de Cádiz' o la 'Soleá de Triana'…

Por cierto, por qué te llamas 'El Pele'. Quién te lo puso.
Yo empecé muy chiquitito a buscarme la vida y una vez el Cordobés el torero, me llevó a su finca. Siempre estaba rodeado de damas. Y a las tres o cuatro de la mañana, se despelotaron y se empezaron a bañar en la piscina. Y una de las cocineras, me dijo "¡ven, que te voy a hacer una tortillita", para quitarme de en medio. Y Manuel le dijo "¡que no, si este es 'un pele'". Un 'pele' es  un niño travieso, un niño que ha vivido la vida antes de tiempo. Y así me quedé. No tiene "más na".

Por cierto, ¡vaya ciudad bonita para nacer Córdoba!
Córdoba para vivir, Granada para morir.

¿Qué tienes tú con Granada?
Voy a comprarme una cueva y me quiero ir a Granada, porque es única.

¿Y Córdoba?
Córdoba es un sueño. ¡Si allí no hay ni coches! ¡Si allí no hay nada! Ese murmullo y ese ruido de la gente. Córdoba es un pueblo grande. Es un sitio de ensueño. Por eso han pasado 5 o 6 culturas por aquí, hija mía. Y esos no eran tontos.

 

BOWIE A SUS PIES

Has comparido escenario con David Bowie, ¿cómo es eso?
Él escuchó uno de mis discos  y dijo "Esto es lo que yo quiero para abrir mi concierto". Bowie era un genio. Era uno de los músicos más perfectos que he conocido.

"David Bowie escuchó uno de mis discos y dijo 'Esto es lo que yo quiero para abrir mi concierto'".

Y el genio se enamoró de tu música.
Él se enamoró de mi forma de interpretar. Me querían poner a Ketama, más música-fusión. Y yo dije que no, que Bowie quería flamenco y eso era lo que iba a tener.

¿Y cómo reaccionó la gente?
Salí con una toná y esa gente con los pelos verdes dijo "¿qué le pasa a este? ¿qué le duele?"

Ja, ja, ja…
Un escenario de 300 metros y yo ahí solo, chiquitito, como soy de chiquitito, no cabía ni a pellizcos... Se oía un murmullo entre la gente. Pero poco a poco el zumbido fue bajando, hasta que terminé por callarlo. Eran 80.000 personas escuchando una toná. Y cuando estaba saludando, Bowie se subió arriba y me alzó la mano, para darle en la boca a más de uno. Entre ellos a Quincy Jones.

¿Éste no apreciaba tu arte?
No estaba de acuerdo con meter flamenco puro, un tipo de flamenco que pensaban que los rockeros no iban a apreciar.

Le diste en la boca, como dices.
No, le dio en la boca el flamenco.