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Aug

Camila Meza

...desplegará su jazz de fusión el próximo 19 de Julio en el Teatro Principal.

 

La armonía siempre estuvo entre los anhelos de esta cantante y guitarrista chilena que desembarcó hace 9 años en Nueva York. Con cuatro discos a las espaldas y uno en el horno, se lanza a la conquista de Europa. El Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz la presenta como una de las referentes de la nueva generación de artistas dedicados a la innovación sonora. Ella va más allá y nos habla del poder de transformación social de la música.

 

 

Tu primera vez en el Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz, ¿qué nos tienes preparado?
Voy con mi cuarteto, con el que hemos estado girando los últimos 3 años, con mi último disco, que se llama 'Traces' y también tocaremos cosas nuevas.  

En 2018, te has lanzado a la conquista de Europa, ¿cómo va?
Acabo de llegar de un tour por Londres, Praga y Santander, en España. Estoy feliz de poder estar ahí abriéndome espacio en la audiencia europea, porque, en general, siento que saben percibir la música con gran profundidad y siempre hemos tenido muy buena recepción.

¿Por qué la guitarra?
Cuando empecé tenía esa inquietud de descubrir la armonía y lo que sucedía debajo de todas las melodías. Por un tiempo estuve pidiendo un piano, pero no me llegó. Había una guitarra acústica dando vueltas por la casa, así que empecé por ahí. Luego pedí una guitarra eléctrica.

¿Y el jazz? Porque tenemos entendido que antes fue el rock.
Claro. Incluso cuando estaba tocando rock, funk y soul, mi oído tendía mucho a la sonoridad jazzística. Necesitaba que la música tuviera esa novedad de hacer las cosas distintas cada vez que uno tocaba. Improvisar, no saber lo que va a suceder. Y aprendiendo más y más música me di cuenta de que el jazz era exactamente eso y me enamoré de él. Me enamoré de la manera de hacer música jazzística.

"Necesitaba que la música tuviera esa novedad de hacer las cosas distintas cada vez que uno tocaba. Improvisar, no saber lo que va a suceder." 

Dejaste tu Chile natal para residir en Nueva York, ¿cómo fue el salto?
Llevo nueve años en Nueva York y se me ha pasado tan rápido… El proceso, en un principio, fue como el de cualquier inmigrante que llega a abrirse paso de cero. Tratar de conocer gente que te abra las puertas y todo eso. Fue una época de mucho, mucho, mucho trabajo. De no parar. De dormir poco, de trabajar por poco, ja, ja, ja…

¿Cuáles son tus influencias?
Por nombrarte unos pocos y quizá algunos icónicos, partí escuchando  a Jimmy Hendrix y después a Pat Metheny.

¿Y respecto a la voz?
Ella Fitzgerald, pero también Elis Regina, de Brasil. Por otro lado, desde chica siempre me ha gustado Bjork, la cantante islandesa.

Incluso la has versionado.
Sí, ja, ja, ja… Y también Mercedes Sosa, Violeta Parra... Hay tanta cosa que me ha llenado el espíritu de la inspiración. Podría seguir así por horas.

Y de hecho, has fusionado el jazz con todas esas músicas. La música latinoamericana, brasileña, el pop y el rock. Los puristas no deben estar muy contentos contigo…
Además de mi necesidad por mezclar las cosas, hay un respeto grande por la tradición. Siento que voy con la idea de crear cosas nuevas, pero mirando también hacia atrás, a lo que ha venido anteriormente. Incorporo lo que aprendo de los grandes maestros del pasado, pero siendo honesta con mi propia manera de ver la vida y mis propios gustos y con el eclecticismo que puedo tener.

¿Cuál es tu meta en la música?
Crear algo que tenga sustancia, más que el simple hecho de innovar por innovar. Que mi música concuerde con el mensaje que quiero transmitir. Y en cuando a los puristas, bueno, ja, ja, ja… pueden decir lo que quieran, de verdad, porque yo creo que realmente la buena música es buena música.

No hay muchos guitarristas en el jazz que sepan utilizar su voz con la maestría con que tú lo haces.
Hay pocos guitarristas cantantes que se dediquen a la guitarra solista, no solamente de acompañamiento. Y también a cantar como cantante principal. Entonces, sí, hay pocos referentes. Pero es muy entretenido. Yo creo que van a venir más, ja, ja, ja…

"Para mí ha sido tan lindo poder tener referentes de mujeres poderosas, mujeres que van en contra de la corriente e inspiran al resto."

Has editado cuatro discos. 'Skylark' (2007), 'Retrato' (2009), 'Prisma' (2013) y 'Traces' (2016). Háblanos de ellos.
Partí grabando cuando tenía como 21 años. Me gusta ese periodo, porque no pensaba tanto en las consecuencias de nada. Fue algo como "me gustan estas canciones, me gustaría grabar un disco, ¡vamos!" Y sin pensar en nada, grabé y un poco lo veo como "¡guau, qué valiente!" 21 años, empezando y ya grabando un disco.

Ilusionante.
Mucho, pero también lo veo como un proceso de documentación. Todos estos discos van marcando etapas en mi proceso. Y en ese sentido también me gusta verlo como un proceso de evolución. Cuando miro atrás mi primer disco y lo pongo al lado del disco que acabo de lanzar, veo que ha sido como una búsqueda, para encontrar esa profundidad, llegar a la esencia de esa música que realmente que "me pare los pelos", que me haga pensar, cuestionar cosas, ponerme feliz y sentirme viva.

"La música es una de las fuerza de movimiento más grandes. Por eso, en sistemas opresores lo primero que atacan es la música y el arte."

¿Cuál es el papel de la mujer en el jazz?
Académicamente las mujeres están en el mismo nivel que el hombre, en cuanto a capacidad. Y también en número. Se ha ido acrecentando la cantidad de mujeres que se dedican al jazz ahora. Pero también, en general, creo que es el momento de traer a la conversación las desigualdades. No dejar en silencio las diferencias.

Claudia Acuña, Melissa Aldana, compatriotas tuyas y tú, entre otras, estáis cambiando la situación de desigualdad, porque estáis demostrando, ¿no hay vuelta atrás?
Claro, ja, ja, ja… Para mí ha sido tan lindo poder tener referentes de mujeres poderosas, mujeres que van en contra de la corriente e inspiran al resto. Mientras más referentes haya, las mujeres más, como decimos en Chile, se van a creer el cuento. Van a poder salir y soñar lo que deseen sin la idea de que parten de menos o de que tienen que demostrar que pueden. Vamos a llegar al momento en que vamos a poder liberarnos de esos prejuicios.

¿Qué añoras de tu tierra?
Ayyyy… la comida y la naturaleza del Sur de Chile.

Los movimientos sociales son muy activos, ¿crees en el poder de cambio que tiene la música en la sociedad?
Total y absolutamente. Es una de las fuerza de movimiento más grandes. Porque el cantar una canción y el cantar un mensaje en conjunto, eso es un poder tan fuerte... Por eso, en sistemas opresores, lo primero que atacan es la música y el arte. Así que ahí está la respuesta.

 

POR UN MUNDO MEJOR

¿Qué proyectos tienes en mente?
Voy a lanzar mi nuevo álbum. Será con un proyecto nuevo, 'The néctar orquestra', e incluye un cuarteto de cuerda. Grabamos el año pasado y va a estar listo para salir en la segunda mitad de este año. Estoy muy contenta con esta música, creo que a la gente le va a encantar.

¿Con quién te gustaría colaborar?
Cuando toqué con Path Metehny fue lograr un poco mi sueño. Él me invitó a tocar junto a otros guitarristas jóvenes en una celebración en la que le dieron un premio de jazz, en el Kennedy Center. Y me gustaría tocar con tanta gente… con Milton Nascimento, por ejemplo.  

¿Cómo te ves dentro de 10 años?
Siento que lo que estoy haciendo hoy me gustaría hacerlo incluso más. Estoy cumpliendo mi idea de lo quería de mi vida, que era poder hacer música, viajar, conocer otras culturas, sentir como que hago un servicio a la gente.

Explícate.
Me gusta sentir que mi música le hace bien a la gente y que trae algo positivo. Quizá, en ese sentido, mi sueño en 10 años es más abstracto y es sentir que estoy colaborando para que las cosas del mundo mejoren y la gente pueda sentir que estamos más en armonía.